El beneficio de llegar a un buen acuerdo

perro

Había un vez un perro que vivía en un amplio campo sin nadie que le molestara. Un día, un mosco picó al perro en la espalda y la hinchazón le causó una comezón tan fuerte que no podía dormir ni estar despierto sin tener que rascarse para calmar el escozor.

Después de algunos días, el perro por fin pudo dormir tranquilo, pero de pronto escuchó volar al mosco. Gritó entonces:

– Hey, mosco, sé que fuiste tú quien me picó en la espalda y me hizo sufrir una comezón terrible durante días. Vete de aquí ahora mismo si no quieres que te aplaste con mis patas.

– Aunque quisieras matarme no podrías -contestó el mosco volando rápidamente alrededor del perro-. Soy muy rápido para ti, y soy tan pequeño que puedo ocultarme en cualquier rincón para que no puedas alcanzarme.

– Aunque seas rápido y pequeño siempre hay un momento de descuido, y puedo cazarte si no duermo, ni como, ni parpadeo.

– Claramente, podrías hacer eso y matarme, pero el esfuerzo sería mucho y yo no quiero causarte ningún daño. Lo único que yo necesito es un poco de sangre para poder sobrevivir. ¿Por qué no llegamos a un acuerdo que nos beneficie a ambos? Si tú me permites picarte una vez por semana en un lugar que no te cause hinchazón, yo no te molestaré más, y así podrás descansar el resto del tiempo como siempre lo haz hecho.

El perro aceptó el trato y acordó con el mosco permitir un piquete cada semana en una pata, donde la comezón era poca y el ardor se calmaba fácilmente con un poco de saliva.

Pasaron las semanas y tanto el perro como el mosco estaban contentos con su acuerdo. El perro estaba orgulloso de haber alcanzado la paz con un enemigo que hubiera podido causarle gran incomodidad y arrebatarle su preciado tiempo de descanso.

Pero una noche llegaron decenas de moscos al lugar donde dormía el perro y lo picaron tanto como pudieron antes de que éste despertara. El perro, en gran desesperación, corrió al río para intentar calmar el ardor y se sumergió tan profundo como pudo. Sin poder calmar la comezón, el perro dio vueltas en el agua, pero poco a poco se quedó sin oxígeno y murió ahogado.

perro 2

El mosco y la descendencia que había criado durante semanas se separaron y cada uno voló hacia lugares distintos en busca de un nuevo hogar para criar familias propias.

Moraleja:

Las concesiones entregadas a pequeños enemigos no los hacen desaparecer; más bien, los fortalecen hasta que superan en fuerza a su gran contrincante y logran imponerse sobre cualquier acuerdo previo.

Ilulstraciones por Art Gil

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One response to “El beneficio de llegar a un buen acuerdo

  1. Rafael González Esparza dice:

    Sobre la moraleja, yo sabía que en una negociación aunque sea con pequeños enemigos, yo también obengo mi beneficio que me hace más fuerte inclusive ante dicho enemigo

    Me gusta

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