Prólogo

Infante, mayor o anciano, escucha las sabias palabras que te damos. Largo tiempo pasó desde que leíamos fábulas y grandes nuestros errores fueron. Por infantiles las desechamos; por breves, las alejamos, y por altivos, ignoramos su sabiduría en favor de nuestros vicios.

Poco en ellas enseñamos. Teme a la naturaleza humana en cada lugar, porque todos somos sujetos a pasiones y nuestro razonado interés se desvía con vanos pensamientos. Modera tu opinión, desconfía del bien en otros y de las manos abiertas de serviles malvados. Recuerda los rectos ejemplos que aquí damos y menos tropiezos darás.

Narramos estas fábulas en las que bestias simulan los errores humanos. Ahí donde convivimos con otros, y donde necesitamos de las manos de los demás para resolver problemas, hallaremos garras. Saberlo,recuerda, es también invitación para hacerlo sobre nuestros compañeros.

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