El poder de la ley

Por algún tiempo, los monos del bosque vivieron un largo periodo de paz y prosperidad bajo la tutela de un rey sabio, generoso y justo. El rey tenía sólo un hijo, el príncipe de los monos, a quien amaba profundamente, y a quien educó en las leyes, las leyendas y la ciencia de los monos dada su innata facilidad por la palabra y su amor por el conocimiento.

El rey también cuidaba de su sobrino huérfano de las batallas diez años atrás con otros grupos de monos. El sobrino tenía la sangre guerrera y la inteligencia de su padre y, mientras crecía, halló gusto por las artes bélicas y rápidamente formó un extenso grupo de amigos entre los simios guerreros.

Un día, el rey mono enfermó gravemente y una semana después murió, dejando a su reino en luto y tristeza.

Durante tres meses se le rindieron respetos y todos mantuvieron el orden. Pero las decisiones de gobierno tenían que tomarse y era hora de que alguien asumiera la responsabilidad.

El príncipe de los monos, tras haber reflexionado largamente sobre su nuevo papel como rey, decidió dejar el luto y dirigirse al árbol del rey mono.

Sin embargo, cuando llegó, su primo estaba en el árbol, rodeado de los mejores guerreros del reino.

CHANGO

“Primo, vengo a asumir mi legítimo lugar como heredero del reino.”, dijo con seriedad el príncipe.

“¡Primo, qué gusto verte! Desafortunadamente, las cosas no va a suceder así. Ahora es tiempo mío para tomar las decisiones en el reino.”, dijo el mono guerrero.

“¿En qué te basas para decir esto? Es a mí a quien corresponden las decisiones de gobierno, ¡Lo dicen las leyes de los monos!”, respondió el legítimo heredero.

“Primo, las leyes pueden decir cualquier cosa. Pueden decir que la luna es verde o que las panteras comen pasto, pero ¿eso de qué sirve, si no pueden hacer que tú te sientes en este trono?”, dijo el guerrero, quién chasqueó los dedos y los sirvientes rodearon a su primo, empuñando palos y piedras.

El heredero, tan inteligente y cauto como siempre lo había sido, hizo una reverencia, tomó el libro de leyes y dio la media vuelta para nunca ser visto de nuevo en el reino.

Moraleja:

Las leyes son hechas para limitar a hombres y reyes, pero sin el poder de hacerlas cumplir no son más que papel y tinta muertos.

Ilulstraciones por Art Gil

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